Joder. Ya estoy aquí otra vez.
Ni prados verdes ni leches, que la yodeayer ha vuelto más hijadeputa que nunca.
Aún resuena el golpe del portazo telefónico.
Es una putada. Para él. No para mi yodeayer, experta sicaria de futuros y presentes pero estúpida sirviente de su pasado.
Qué asco me doy.
Al final sí cambiaré mi toga del presente por la bata de cirujana de mis sueños adolescentes. Pero no para salvar vidas, sino para matar esperanzas.
Pero sé que está mejor sin mi.
Le regalé esta canción:
... y luego se la robé.
¿Sabes? Que me den por culo (entramos en la esfera de Andrócaca. Duración prevista del viaje: otra eternidad).
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