Superwoman de mercadillo, picapleitos de andar por casa, madre combustible, colaboré activamente para confirmar la estadística creciente de los divorcios después del verano, no busco medias naranjas ni naranjas enteras, ni siquiera que me dejes un comentario cuando pases por aquí y tienes el valor de permanecer más de diez minutos.
Tuve un patio y me reservo un claustro para cuando no encuentro motivos para reir.
Quizá no seré tu mejor amiga, pero al menos te dejaré en paz.
Necesitaba una casa donde volver cuando volviera a casa. Cuando volviera de escuchar tanta miseria. O cuando regresara de ver tanta desolación. Y también cuando me hubiera hartado de reirme. Donde poder llorar sin que nadie me viera.
Donde no tengo que mantener el tipo. Todo se ha dicho ya.
Yo no quiero decir nada nuevo. Sólo quiero contarme las cosas que antes contaba al que estaba a mi lado.